Kazajistán rebautiza a su capital



Pocos serían capaces de situar esta república ex-soviética en el mapa pese a ser uno de los países con más extensión del mundo. Está situado en el corazón de Asia y comparte frontera con cinco países diferentes (China y Mongolia por el este, Rusia por el norte y Uzbekistán y Kirguistán por el sur). Pese a no estar en el radar del turismo internacional, este inhóspito país tiene una capital que es considerada nada más y nada menos que la 'Dubai del norte' y que, hasta marzo de 2019, se denominaba Astaná. Sí, como el equipo de ciclismo patrocinado por el Gobierno del país.

Kazajistán tiene abundantes reservas de gas y petróleo y tiene un sistema político presidencialista con escasa disidencia. Estos dos aspectos son los que explican, en primer lugar, los edificios y hoteles de lujo levantados en la capital y, en segundo lugar, que el Gobierno haya decidido rebautizar a Astaná como Nursultán, el nombre del primer presidente de la república tras la caída de la Unión Soviética.

Fue este presidente el que decidió cambiar la capitalidad del país en 1997 de Almaty a la entonces Astaná, que era una ciudad pequeña en mitad de la estepa sin relevancia alguna. Tras ello y con el dinero del petróleo, el gas y el uranio, se ejecutó uno de los mayores y más caros proyectos urbanísticos del mundo y se levantaron grandes y lujosas estructuras que recuerdan al origen de Dubai, que también creció de la nada. Por ahora no he tenido la oportunidad de visitar este país, pero aquí van dos imágenes de Nursultán:



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