Berna, la medieval capital de Suiza


Berna, la capital del país helvético, es una ciudad medieval que ha sabido conservar intacta su esencia y que, por su situación geográfica, constituye la puerta a los Alpes suizos. Los cuidados y homogéneos tejados de teja antigua junto con las fachadas de arenisca y las torres históricas bien merecen el distintivo de Patrimonio Mundial de la Unesco que ostenta desde 1983.



¿Es necesario cambiar moneda en Suiza?

La moneda oficial de Suiza no es el euro, si no el franco suizo (CHF). Sobre la necesidad de cambiar divisa, hay que tener en consideración que en Suiza está muy extendido el pago con tarjeta, siendo residuales los establecimientos que no permiten a día de hoy pagar de este modo. Asimismo, en muchos lugares turísticos, se ofrece la posibilidad de pagar en francos suizos o en euros, por lo que bajo mi punto de vista no es necesario cambiar euros por francos suizos o, por lo menos, no en grandes cantidades.



Cómo llegar a Berna desde Ginebra

El aeropuerto de la ciudad de Berna no opera vuelos comerciales desde la quiebra de Skywork Airlines, su principal generador de tráfico aéreo. Para llegar a Berna hay tres opciones:

  • Ginebra (157 km): la primera alternativa es volar al aeropuerto de Ginebra, con conexiones regulares, directas y bastante económicas con el aeropuerto de Barcelona gracias a la aerolínea Easyjet.

  • Zúrich (126 km): se encuentra ligeramente más cerca que Ginebra, aunque los vuelos al aeropuerto de Zúrich suelen ser, de media, más caros que a Ginebra, por lo que ten en cuenta esto a la hora de tomar la decisión. Las aerolíneas Vueling y Swiss Air tienen vuelos directos entre ambas ciudades.

  • Basilea (103 km): en cuanto a distancia respecto al objetivo es la mejor opción. Asimismo, la ciudad cuenta con conexión directa y regular con Barcelona a través de Easyjet. Posiblemente esta sea la opción en la que más puedas ahorrar con los vuelos, ya que si los coges con cierta antelación, es una ruta con precios muy económicos.

Todos los aeropuertos mencionados cuentan con conexión por tren con la estación de ferrocarril de Berna. Sí, Suiza es una maravilla para los que habitualmente echamos mano del transporte público. En mi caso llegué a Berna desde Ginebra pagando un precio de 56.68 EUR por billete de ida y vuelta. Puedes comprar los billetes en la página web de SBB pulsando AQUÍ.

Consejo: a la hora de reservar el tren, escoge la opción 'Supersaver ticket' para ahorrar unos cuantos euros. Los billetes con estas tarifas son los que están fuera de horas punta (por la mañana temprano, mediodía o tarde/noche).
Primer aviso: prácticamente siempre que he cogido un tren entre ciudades suizas ha pasado un revisor, por lo que mejor no usar la picaresca. 
Segundo aviso: montarte en el vagón de primera clase con un ticket de segunda, aun por despiste, es también perseguido y penado por las autoridades. ¡Fíjate en la clase del vagón en el que te montas!


Que ver y qué hacer en Berna

Tras casi 2 horas de viaje en tren desde Ginebra llegué a la estación central de trenes, que dispone de taquillas gratuitas en el centro comercial que se sitúa en el mismo edificio que la estación. Por delante tenía 6 horas para verlo todo. Era Diciembre y el termómetro no daba tregua, tres grados bajo cero y una niebla espesa me recibió de buena mañana. El frío me dejó entumecido hasta que logré aclimatarme, a la fuerza.


Parque Kleine Schanze e iglesia Dreifaltigkeitskirche

A escasos 500 metros de la estación de tren en dirección sur se encuentra el parque de Kleine Schanze y la iglesia de nombre impronunciable mencionada. No es un parque fuera de lo normal aunque la atmósfera invernal le daba cierta epicidad y además había algunos animalitos con los que entretenerse unos minutos.

Justo delante del parque se encuentra la iglesia del siglo XIX Dreifaltigkeitskirche, que puedes ver en la siguiente imagen y cuyo nombre fui incapaz de aprender a pronunciar:


Edificio del Parlamento

Mi siguiente parada fue el edificio que representa la capitalidad política de la ciudad, el Bundeshaus, escenificación de la democracia suiza. No tuve mucha suerte y estaban los siempre temidos andamios de por medio en la plaza central, donde se encuentra su fachada principal. El interior del parlamento puede visitarse pero sólo como miembro de un tour, que es gratuito y que dura, aproximadamente, 60 minutos. Sólo está disponible en alemán, francés, italiano e inglés. Para más información, visita el siguiente enlace.

Pero sin lugar a dudas, la mejor postal del Bundeshaus se obtiene desde el puente de Kirchenfeldbrücke, uno de los cinco puentes que cruzan el río Aar y conectan el centro histórico de la ciudad con la zona nueva.


La torre Zytgloggeturm

Es uno de los monumentos más icónicos de la ciudad y fue erigida tras el nacimiento de la ciudad-estado de Berna en el siglo XIII. Este espacio fue utilizado durante muchos años como cárcel para mujeres antes de que se incendiase en el siglo XV y se tuviera que reconstruir con posterioridad.


Puente de Nydeggbrücke

El camino hasta la siguiente parada fue uno de los más amenos ya que recorre la calle Kramgasse, la más comercial y turística de la ciudad, dónde podrás hacer una breve parada para tomar un café o probar el delicioso chocolate suizo. Desde este puente se obtienen unas panorámicas realmente espectaculares del casco antiguo de la ciudad y, dado que una imagen vale más que mil palabras, os muestro las fotografías que pude tomar:


Puente de Kirchenfeldbrücke

Aunque ya lo he mencionado con anterioridad, desde el puente de Kirchenfeld no sólo se puede disfrutar de unas vistas increíbles del edificio del Bundeshaus sino también de la torre de la Catedral, así como del río Aar.

La Catedral es el edificio sacro más grande de Suiza. Su construcción empezó en 1421 y no se terminó hasta más de 400 años después, en 1893. El acceso al templo es gratuito, pero el ascenso a la torre tiene un coste de 3€. Puedes ver los horarios de la iglesia y de la torre pulsando AQUÍ.

Moverse por la ciudad

No creo que sea necesario el uso de transporte público para desplazarse por la ciudad, ya que es de tamaño reducido y los principales puntos turísticos están bastante concentrados. En 6 horas me dio tiempo a verlo todo sin problemas. Ahora, si tu intención es entrar en museos o hacer paradas en cafeterías, quizás no estaría de más dedicarle un día entero.


En caso de pernoctar en la ciudad en locales autorizados (hoteles, hostales, etc. excepto pisos turísticos) de forma completamente gratuita recibes la Bern Ticket, una tarjeta que permite viajar de forma gratuita en el transporte público. También incluye el uso del funicular de Gurten y Marzilibahn, el ascensor de la catedral de Berna y, por último, el desplazamiento hacia y desde el aeropuerto. Para más información, visita el siguiente enlace.


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