Budapest, belleza en el Danubio



Corría el año 1873 cuando las ciudades de Buda y Pest se unieron con el Danubio como testigo y dieron lugar al nacimiento de la actual capital de Hungría y ciudad más poblada del centro y este de Europa, Budapest. Los magiares poblaron desde tiempos remotos la región y dieron apoyo a los hunos, un pueblo nómada que los historiadores consideran que está detrás del nombre de Buda. El origen del nombre de Pest se cree que está en una palabra eslava que significaba horno y que haría referencia a las aguas termales que bañan la región.

La historia de Hungría es una sucesión de derrotas y sangre. En 1848 fueron derrotados por Austria, que contó con el apoyo de Rusia, y fueron anexionados al que se denominaría Imperio Austro-húngaro tras una ejecución masiva de los líderes que habían perpetrado los movimientos nacionalistas. Con la llegada de la Primera Guerra Mundial, Hungría quedó posicionada en el Eje de la Triple Alianza (Imperio alemán y Austro-Hungría), que perdió la guerra y, como consecuencia, el país perdió dos tercios de su territorio como castigo. La humillación que sintieron llevó al pueblo húngaro al revanchismo, que se materializó en la alianza con los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Y volvieron a perder. Hungría fue ocupada por la Unión Soviética desde entonces hasta 1889. Esta última etapa marcó a todo el país y, de hecho, la estética de Budapest es en muchas ocasiones soviética.


Del aeropuerto al centro

El aeropuerto de Ferenc-Liszt está conectado con el centro de Budapest por autobús y metro. La opción más económica es la primera y tienes dos opciones:

  • Autobús 100E: cuando vayas a comprar el ticket en las máquinas de autovending, escoge la opción "shuttle bus". Este bus es directo entre el aeropuerto y la estación de metro de Deak Ferenc, en pleno centro. El coste del billete es de 2.90 euros.

  • Autobús 200E: es la opción más económica. Debes escoger en la misma máquina que en el caso anterior la opción "single ticket". Pero esta opción no es directa. Tendrás que hacer un cambio al autobús "M3" en la parada Kobanya-Kispest. El precio del trayecto es de 1.13 euros por persona.

  • Metro: también en la máquina de autovending selecciona "transfer ticket". Este billete da derecho al uso de dos transportes diferentes en un mismo trayecto. Coge el autobús 200E y en lugar de cambiar a otro autobús, sube al metro en Kobanya-Kispest. La línea azul pasa por todas las estaciones céntricas en la zona de Pest.


El Parlamento

Icono de la capital húngara y uno de los edificios más visitados de Europa. Su construcción se prolongó desde 1884 hasta 1902 y actualmente es sede del poder legislativo. El actual Primer Ministro, Viktor Orban, en el poder desde 2010, es conocido por sus políticas ultraconservadoras y su oposición frontal al paso de los refugiados sirios por su país.

Es el segundo parlamento más grande del mundo, sólo tras el de Bucarest, en Rumanía. Es posible visitar su interior en tours guiados (no es posible hacerlo por libre) que tienen un coste de unos 4 euros para estudiantes y 8 para adultos. Hay numerosos turnos cada día y en varios idiomas (español incluido), pero se aconseja reservar los tickets con antelación ya que se agotan con relativa facilidad. Cuidado al hacerlo ya que existe una web de venta de entradas falsas que aparece como el primer resultado en Google y lleva a mucha gente a ser estafada. La única web oficial es ESTA.

En la visita se recorre, en primer lugar, la escalera principal, con su impresionante alfombra roja y ventanales que resistieron a los bombardeos de la Primera Guerra Mundial gracias a que fueron retirados y guardados en el sótano del edificio.

La siguiente estancia es la Sala de la Cúpula. Es el único lugar en el que no está permitido sacar fotos y consta de una vigilancia extrema, ya que en ella hay depositada la corona del primer rey de Hungría, Esteban. Dicha corona, con la cruz torcida, tiene un valor incalculable y aparece en la mismísima bandera de la nación. Está custodiada por tres guardias armados.

Por último, y tras recorrer un par más de salas, se encuentra la Antigua Cámara Alta. Aunque a primera impresión crees estar ante la sala donde se sientan los parlamentarios en su día a día, nada más lejos de la realidad. Es una réplica exacta en desuso utilizada exclusivamente para fines turísticos.


Los zapatos en el Danubio

Es un monumento conmemorativo a todos aquellos judíos que fueron ejecutados por militantes del Partido de la Cruz Flechada, un movimiento fascista, antisemita y aliado del régimen nazi de Hitler. Las ejecuciones se produjeron a orillas del Danubio y antes de disparar, se ordenaba a las víctimas que se descalzaran. Este monumento representa esos zapatos que no acompañaron a sus dueños a la muerte. Aunque es un monumento emotivo, el estado de conservación del mismo es lamentable, los zapatos están llenos de basura, lo cual me sorprendió bastante.


La Sinagoga

Es la segunda sinagoga más grande del mundo tras la Emanu-El de Nueva York. Fue prácticamente destruida en su totalidad durante la Guerra Mundial y la ocupación nazi. Su restauración no se produjo hasta la década de los noventa con la vuelta de la democracia a Hungría. Dado que el sábado es el día sagrado para los judíos el recinto se encuentra cerrado. El resto de días abre y tiene un precio cercano a los 10 euros.


Iglesia de San Matías

Es una iglesia cristiana católica que durante años fue reconvertida en mezquita durante la ocupación otomana. Con la recuperación de Hungría por las fuerzas germánicas volvió a ser lugar de culto de la fe católica, condición que conserva hasta la actualidad.


Terror Haza


Es el museo más recomendable de Hungría y una visita imprescindible. El ticket de acceso tiene un coste de unos 5 euros para estudiantes y 10 euros para adultos. En su interior se encuentran exposiciones relacionadas con los regímenes dictatoriales fascista y comunista que arrasaron con toda señal de disidencia y sumieron al país en un tenso, impuesto y sanguinario orden. Es una conmemoración a todas las víctimas, detenidos o torturados en el edificio, situado en el número 60 de la Avenida Andrassy. La población desconocía lo que acontecía en el interior del mismo y paseaban por sus calles adyacentes sin imaginar que en ese momento se estaban torturando a disidentes políticos o ejecutándolos.


Castillo Vajdahunyad

Se construyó a finales del siglo XIX y no se trata de un castillo con una larga historia, sino una réplica de un castillo homónimo en Transilvania, en la vecina Rumanía. Aunque inicialmente se levantó en madera y cartón, tuvo tan buena acogida que se decidió reconstruirlo con piedra y ladrillo. En la actualidad alberga el Museo de la Agricultura.


Baños Széchenyi

Son los mayores baños termales medicinales de Europa y son atemporales ya que, independientemente de la temperatura exterior, el agua está a unos 38-40 grados, ideal para darse un relajado baño tras una jornada maratoniana de turismo por la ciudad. Abre todos los días de 6.00 a 22.00 y la entrada básica cuesta unos 20 euros.


Plaza de la Libertad

Lajos Batthyány fue un noble húngaro que ocupaba el cargo de Primer Ministro cuando se desencadenó la Revolución húngara de 1848 en la que el pueblo húngaro perseguía la independencia de Austria. La revolución fracasó y Austria, como represalia, apresó a Lajos y lo ejecutó en esta plaza en 1849. En los alrededores de la misma se asientan en la actualidad las embajadas de Estados Unidos y varios países más así como el Banco Nacional de Hungría.


Bastión de los Pescadores

Siete torres se erigen a la otra orilla del Danubio, en Buda. Representan las siete tribus magiares que se establecieron en la cuenca carpatiana allá por el siglo I d.C. La denominación se debe al hecho de que eran los pescadores los encargados de defender la zona en la Edad Media. Actualmente se obtienen desde aquí espectaculares vistas del Danubio y de Pest de forma gratuita. La plaza cuenta con una estatua del primer Rey de Hungría, Esteban I, a lomos de su caballo.


Castillo Buda

Aquí residían los reyes húngaros antes de que tras la ocupación soviética se eliminara todo rastro de ellos en el edificio. Los soviéticos, aprovechando que el edificio quedó seriamente dañado por las bombas, lo reconstruyeron a su imagen y semejanza, creando lo que actualmente puede visitarse. Dentro del edificio podemos encontrar la Galería Nacional y el Museo de Historia. Desde su terraza puede divisarse el Danubio y el Parlamento.


Estatua de la Libertad

Esta estatua fue levantada por el gobierno soviético cuando en 1947 el Ejército Rojo se impuso en el campo de batalla a las fuerza del eje en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Originalmente se inscribió en su base "A la memoria de los héroes soviéticos liberadores, erigida por el agradecido pueblo húngaro". Tras la independencia de Hungría a finales del siglo XX y tras la traumática etapa comunista, se decidió conservar la estatua pero se cambió el mensaje a "A la memoria de todos aquellos que sacrificaron sus vidas por la independencia, la libertad y la prosperidad de Hungría". Para llegar hasta aquí es necesario subir la colina Gellert, un paseo entre naturaleza pero que demanda fuerza de voluntad por los empinados caminos.


El puente de las Cadenas

Fue el primer puente que unió ambos lados del Danubio de forma permanente, hasta ese momento se pasaba de un lado al otro en barca (en verano) y caminando sobre el río congelado (en invierno). Un día, el conde Esteban Széchenyi tuvo que esperar una semana entera en 1820 para cruzar el río debido a que se encontraba en pleno deshielo y ningún navegante se atrevió a transportarlo. Se dice que fue eso lo que precipitó que el conde donara toda su renta de un año para la construcción del puente. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis dinamitaron este y todo el resto de puentes de Budapest al verse derrotados por las tropas soviéticas. Fue posteriormente reconstruido y reinaugurado en 1949.


Budapest de noche

Cuando el sol se esconde por el oeste, las luces se encienden y dan paso a una espectacular faceta de Budapest, la nocturna. La noche sienta muy bien a la capital húngara y, pese a que las temperaturas suelen caer en picado, es muy recomendable darse un paseo y contemplar el Parlamento o el Puente de las Cadenas.

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