Casablanca, hogar de la colosal mezquita Hassan II


Con casi 3 millones de habitantes, Casablanca es la ciudad más poblada de Marruecos así como su principal motor económico, siendo el puerto más importante del país y el segundo en todo el norte de África. En sus calles se respira colonialismo francés, y es que la ciudad fue prácticamente edificada en su totalidad bajo control del país galo. La ciudad es en su conjunto una muestra permanente de art decó.


Marruecos durante el Ramadán

La época en la que visité Marruecos coincidió con el inicio del período de Ramadán, por lo que iba un poco asustado porque no sabía cómo podía afectar esto a las actividades diarias del país (por ejemplo horarios de trenes, apertura de comercios o atracciones turísticas). Al final de mi viaje llegué a la conclusión de que había sido un acierto poder disfrutar de algo tan arraigado en la cultura musulmana en un país con esa mayoría religiosa. Dónde sí se dejó notar la celebración fue en el reloj. Cuando el Ramadán coincide con meses calurosos se adelanta 1 hora el reloj, por lo que la diferencia horaria con España pasó de la hora habitual a las dos horas.

Cómo llegar del aeropuerto al centro

Pese a que el aeropuerto internacional de Mohamed V es el principal centro de conexiones de Marruecos con el resto de países africanos, las aerolíneas low cost todavía no ofrecen rutas a Casablanca, siendo lo más habitual volar a Fez o Marrakech . Las dos principales operadoras de la ruta Barcelona-Casablanca son Royal Air Maroc y Air Arabia Maroc (editado: la compañía aérea low cost Vueling conecta Casablanca con Barcelona desde mayo de 2019).

Una vez aterrices, tienes dos opciones para desplazarte al centro de la ciudad: taxi o tren. El tren pasa cada hora y tiene un coste de 43 dirhams. Los precios de los taxis siempre dependerán de cuántas personas seáis y de cómo negociéis el precio. Yo pagué 60 dirhams (eramos un grupo de 5, en total pagamos 300 dirhams).

Información útil: siempre hay que negociar el precio con los taxistas antes de montarse. Para negociar, es muy útil hablar con varios taxis a la vez para que compitan en precio entre ellos.

Qué ver en Casablanca

Pronto te darás cuenta que Casablanca es una metrópolis nada ostentosa. La ordenación del espacio recuerda a las ciudades construidas a toda prisa en España con la emigración masiva del campo a la ciudad, con grandes bloques de viviendas de aspecto deprimido. La medina de la ciudad tampoco tiene demasiado encanto. De hecho, el poco tiempo que estuve en Casablanca en mi viaje de 4 días a Marruecos se lo dediqué íntegramente a la colosal Mezquita Hassan II, que luce esplendorosa tanto de noche como de día. Otros dos sitios de interés si dispones de tiempo son la Plaza de las Naciones Unidas y el Palacio Real.

Mezquita Hassan II

Es la segunda mezquita más grande del mundo tras La Meca y su minarete, de 200 metros, es el más alto. Por las noches, un láser verde marca la dirección de La Meca y, en Ramadán, se produce la llamada al rezo tan pronto como se pone el sol. El edificio fue construido sobre una península artificial sobre el mar fruto de la inspiración en el verso del Corán que dice que "El trono de Dios se erigió sobre las aguas".

Las obras de construcción se prolongaron durante 8 años, siendo oficialmente inaugurada un 26 de abril de 1993, coincidiendo con el día de nacimiento del profeta Mahoma. Es la única mezquita del país en la que se permite la entrada a los no musulmanes. El ticket se adquiere en el mismo edificio y tiene un coste de 120 dirhams (60 dirhams para estudiantes). El recorrido sólo puede ser realizado mediante guía y entre los idiomas ofertados está el español. Las visitas se realizan a las 9.00, 10.00, 11.00 y 14.00h de cada día exceptuando los viernes. En los meses de Ramadán, se suprimen las visitas de las 14.00h.

Uno de los momentos que jamás olvidaré fue la primera noche en Casablanca. Al poco de llegar al hotel, situado en las proximidades de la Mezquita, se inició la llamada a la oración, momento particularmente especial en período de Ramadán ya que supone el final del ayuno. Me acerqué a la mezquita que, engalanada para la ocasión, lucía todo su esplendor para recibir a la masa fiel. Familias enteras peregrinaban en un ambiente distendido y festivo.

Ya de día, me dispuse a visitar el interior. Lo primero que llama la atención es la inmensidad de la sala de oraciones, con capacidad para 25.000 fieles, distribuidos de la siguiente forma: 20.000 hombres en la zona central y 2.500 mujeres a cada uno de los lados. La explicación de la guía ante la pregunta de por qué había más espacio para hombres que para mujeres fue que mientras que las mujeres no deben acudir físicamente a la mezquita en la llamada a la oración, los hombres sí. El techo de esta sala es retráctil, además todo el edificio está dotado de mecanismos antisísmicos.

En la parte inferior de la mezquita se encuentra la sala de abluciones, donde los fieles se lavan antes de la oración y el hamamm, un baño turco cuya función es meramente mostrar a los turistas cómo son, ya que no se encuentra en funcionamiento.

Información útil: la entrada a la mezquita cuesta 120 MAD, con descuento del 50% si presentas carnet de estudiante. Puede pagarse con tarjeta de débito/crédito o cash. 
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