Córdoba, vestigios de tres civilizaciones


La historia de Córdoba no se entiende sin las tres grandes culturas que han habitado en ella y que la han ido moldeando con el paso de los siglos hasta la actualidad, dejando edificios tan singulares como la Mezquita en cuyo centro hay una Catedral católica. Dada su proximidad a Sevilla y las buenas infraestructuras que las unen es una visita muy recomendable en tu paso por la ciudad hispalense.

Cómo llegar a Córdoba desde Sevilla

Los trenes a Córdoba salen de las estaciones de Renfe Virgen del Rocío, San Bernardo y Santa Justa. Hay dos opciones, un tren de media distancia, que tarda aproximadamente hora y media o un AVE, que realiza el recorrido en 45 minutos. Los precios dependerán de las tarifas que escojas y la hora en la que viajes, pero en mi caso el coste fue, ida y vuelta, de 21,70€ (tren media distancia). Puedes comprar los billetes anticipadamente en la web de Renfe o en las máquinas de las estaciones.

La Córdoba católica-romana

Córdoba fue fundada por el General Claudio Marcelo entre los años 152 y 169 a.C. La ciudad gozó de un status privilegiado dentro del Imperio Romano, ya que fue nombrada capital de la provincia Hispania Ulterior y Colonia Patricia, el máximo distintivo al que podía aspirar una ciudad romana. También disfrutaron de este honor ciudades como Tarraco o Carthago Nova. Con motivo de este distintivo, en el siglo I empezó un proceso de modernización y monumentalización de la ciudad. Se amplió el foro, se construyó el primer acueducto y el Puente Romano, que actualmente se conserva intacto.




Con posterioridad a la ocupación árabe se construyó la Catedral en el interior de la Mezquita así como el Alcázar de los Reyes Cristianos, que se edificó sobre el antiguo Alcázar andalusí. Sirvió como residencia para los Reyes Católicos durante la campaña contra el Reino de Granada. Una vez acabada la guerra, los Reyes cedieron el espacio a autoridades eclesiásticas. El precio de la entrada es de 4,50€ (50% de descuento para estudiantes menores de 25 años y gratis para niños y jubilados). Las vistas desde las torres son bastante insulsas pero los jardines están bien conservados y son bastante agraciados.




La Córdoba musulmana

La invasión árabe se produjo en el año 711 y Córdoba se convirtió rápidamente en la capital de Al-Andalus. El puente romano fue reconstruido y se restauraron las murallas. En la ciudad se asentaron sabios, matemáticos y filósofos y la población creció al mismo ritmo que la urbe. El culmen de la esplendor de la Córdoba musulmana llegó en el año 929, cuando el califato de Córdoba se independizó del califato de Damasco. En aquella época Córdoba llegó a ser la ciudad más poblada de la actual Europa. El monumento más espectacular de este período es la Mezquita de Córdoba, que como muchos otros templos musulmanes de Al Andalus no estaban orientados a La Meca. Con la Reconquista castellana se construyó una catedral en el interior de la Mezquita pero se conservaron elementos de ésta. La entrada son 10€ y suelen formarse largas colas con el avance del día, por lo que es recomendable ir temprano. Las mejores vistas de Córdoba y de la propia Mezquita-Catedral se obtienen desde la torre campanario que hay en el mismo recinto cuyo acceso tiene un coste de 2€. Es muy importante que tengas en cuenta que para acceder a la torre hay varios turnos a lo largo del día con un máximo de personas por turno, por lo que en cuanto llegues a primera hora de la mañana reserva tu pase porque se agotan rápido.




La Córdoba judía

Los judíos fueron los primeros en asentarse en Córdoba. De acuerdo con los historiadores los primeros empezaron a llegar en el siglo X a.C, antes incluso que los romanos, y se mezclaron con los iberos que hasta entonces poblaban la península. La población fue creciendo, sobre todo a raíz de la destrucción de Jerusalen por el Imperio Romano. Sin embargo, los judíos de Córdoba fueron respetados hasta la llegada de visigodos y otros pueblos del norte que los tentaron a la conversión al cristianismo para evitar represalias durante el siglo VII. Esto pudo propiciar el apoyo de los judíos a la invasión árabe en el posterior siglo lo que a su vez provocó que durante el reinado de Al Andalus los judíos fueran respetados y se les permitiera seguir comerciando. Hasta su expulsión por los Reyes Católicos, en 1492, los judíos vivieron en la zona que actualmente se conoce como judería, de calles estrechas, sinuosas y predominantemente blancas. La entrada a la Sinagoga de Córdoba es gratuita para ciudadanos de la Unión Europea.




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