Región de Vesturland, zona de acantilados


Aunque para muchos viajeros es una zona de paso, realmente vale la pena dedicarle, al menos, un día a recorrer la zona, especialmente la Península de Snaefellsnes, conocida como 'Islandia en miniatura' debido a que aúna en poco espacio varios rasgos característicos del país: volcanes, glaciares, acantilados, fiordos, playas de arena negra, etc.

Esta zona remota fue explorada por el escritor francés Julio Verne hace más de 200 años y fue uno de los lugares que inspiró su obra 'Viaje al centro de la tierra', publicada el 25 de noviembre de 1864. Realmente cuesta pensar en cómo sería tal expedición en esa época, sin los medios de los que disponemos en la actualidad y teniendo en cuenta la gran distancia que separa Islandia del continente europeo.

Pero antes de llegar a Snaefellsnes, hay un lugar muy especial para los islandeses, una casa vikinga conservada tal cual se construyó y en la que se dice que nació Leif Eiríksson, hijo de Erik El Rojo y primer descubridor europeo de las Américas. Eiríksson nació en Islandia pero pasó gran parte de su vida en Groenlandia, territorio al que fue enviado por el rey noruego Olaf I con la misión de difundir la fe cristiana entre los colonos vikingos. Ya en tierras groenlandesas conoció a un marinero que dijo avistar unas tierras extrañas mientras navegaba un día por el mar de Labrador. Eiríksson consiguió reunir una tripulación de treinta hombre y emprendió a los pocos años un viaje hacia estas tierras inexploradas, consiguiendo alcanzarlas tras varios días en alta mar. Se dice que alcanzaron las tierras que actualmente conforman la provincia canadiense de Terranova y asentaron allí hasta emprender el viaje de vuelta la siguiente primavera. Todo esto sucedió en el año 989, quinientos años antes que Cristóbal Colón pisara la isla de San Salvador. Aun así, los islandeses no consiguieron conquistar el territorio ya que no tenían capacidad militar suficiente y fueron duramente repelidos por los indígenas del lugar. Todo esto es explicado en el museo que se ha erigido al lado del lugar.



La playa de las focas: Ytri Tunga

Poco antes de alcanzar la península de Snaefellsnes por la carretera 54 puedes realizar una parada en la playa de Ytri Tunga. Aparentemente la playa no tiene nada de especial, hasta que te acercas a ella y ves nombrosas colonias de leones marinos. Algunos se encuentran en el agua pero otros se relajan en las rocas del lugar, pudiendo acercarte bastante a ellos. Aun encontrándose en estado salvaje, están bastante acostumbrados a la presencia humana en la zona.


Hellnar, puerta de entrada

El pueblo pesquero de Hellnar es la puerta de entrada a la península y dispone de varias opciones para alojarse. Además, tiene una de las iglesias más retratadas de Islandia y es bastante fácil encontrarse con caballos islandeses por la zona.



La Península de Snaefellsnes, viaje al centro de la tierra

El primer punto de interés es la cueva de Vatnshellir, que inspiró a Julio Verne para escribir su obra "Viaje al centro de la tierra". Con 8.000 años de historia y 35 metros de profundidad, la visita a esta cueva se convierte en muy recomendable. En verano el horario es de 10.00h a 18.00h y el precio del ticket es de 20€. No es posible visitarla por libre, has de contratar necesariamente un tour guiado.


Seguidamente se encuentra la playa de arena negra Djúpalónssandur. Sinceramente, tras ver la playa de Vik no resulta impresionante pero si has emprendido tu viaje por Islandia en el sentido contrario a las agujas del reloj y esta es la que ves primero, te gustará y sorprenderá. En la entrada de la misma se encuentran cuatro grandes rocas de diferente tamaño y peso. Las mismas eran usadas antiguamente para medir la fuerza de los pescadores. Las rocas pesan 154, 100, 54 y 23 kg. Aquél que no podía levantar ni siquiera la de 23 kg era calificado como no apto para la pesca.




Además también hay en el lugar los restos de un barco que hace muchos años fue a la deriva en medio de una tormenta y que se decidió no retirar del lugar como recuerdo del suceso.

Si dispones de tiempo suficiente, dos días en el lugar, puedes decantarte por subir al volcán Snaefellsjökull. De lo contrario, la siguiente parada es la playa de arena dorada de Skardsvík, al norte de la península.

Y, por último, no te puedes perder el faro de Svörtuloft. Aunque el camino no está marcado como una F-Road, ves con cuidado por el camino ya que tiene muchos hoyos que te pueden dar un disgusto. Recomiendo dejar el coche a medio camino y acercarse a pie. Las vistas desde el faro son espectaculares, pudiendo observar los acantilados de la costa oeste.


#Vesturland #Islandia #Oeste #Turismo

Acerca de

Herramientas

DESTINOS DEL MES | JUNIO

Sagrada Familia Barcelona
Mezquita de Cordoba
Alhambra de Granada