Tallin, la joya del mar báltico


Aunque casi medio millón de habitantes residen en la capital de Estonia, la impresión cuando te encuentras cara a cara con su cuidado casco histórico es que te hallas ante un pueblo cuya esencia medieval perdura enfrascada por sus imponentes murallas. La configuración de la misma no se entiende sin su historia de invasiones. La ciudad ha pertenecido a daneses, alemanes o suecos pero la etapa que verdaderamente marcó su devenir fue la ocupación soviética, bajo la cual se experimentó una época de bonanza económica y crecimiento demográfico, lo que se plasma no sólo en la arquitectura de muchos de sus edificios sino también en el hecho de que el 36% de la población actual se defina como rusa.

Como el resto de capitales bálticas, Tallin no es una ciudad especialmente extensa, lo cual permite que puedan cubrirse los principales puntos de interés en apenas 1 día. El aeropuerto se encuentra a unos 10 km del centro y además del servicio de taxi, puedes coger el tramvía número 2 (si tu llegada es entre las 6.00 y las 23.00h) o Uber. En nuestro caso nos decantamos por la última opción debido a que nuestra llegada fue de madrugada y pagamos un total de 3.50€.

Los miradores de Tallin

La ciudad cuenta con dos miradores desde donde se obtienen las mejores vistas de la ciudad y que, además, son gratuitos: Patkuli y Kohtuotsa. Desde el primero de ellos se observa tanto el casco histórico como las murallas del oeste de la ciudad, mientras que desde el segundo se obtiene una mejor vista del núcleo de la ciudad.


Catedral de Alejandro Nevski

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, su construcción se remonta a la época de dominación rusa y es por ello que durante años se meditó sobre su demolición. Posee la cúpula más grande de entre todas las catedrales ortodoxas del mundo. La entrada a su interior es gratuita.


Plaza del Ayuntamiento

El alma de la ciudad se encuentra en esta plaza, lugar de celebración de fiestas populares, mercados al aire libre y conciertos como el que tenía lugar el día que visitamos la ciudad. El Ayuntamiento se encuentra en la cara sur de la plaza y acceder al mismo tiene un coste de 5 euros. La visita hace un recorrido itinerante por la historia del país. Personalmente creo que es prescindible. También puede accederse a la torre por 3 euros aunque las vistas desde la misma son parecidas a las que puedes obtener gratuitamente desde los miradores que he mencionado al inicio del post.


La muralla de Tallin

La fortificación de la ciudad fue realizada en época de dominio teutón y actualmente se conserva en casi su totalidad. Es posible recorrer un tramo de la misma por 3 euros. El acceso se sitúa en la calle Vana-Viru, cerca de la puerta "Viru", antiguamente uno de los accesos a la ciudad y que actualmente mantiene sus dos torres, no así su puerta.


Jardín de los Reyes de Dinamarca

En este lugar es donde, siempre según la leyenda, cayó del cielo una bandera durante la invasión danesa de la ciudad que favoreció a las fuerzas del Rey Valdemar II y decantó la contienda a su favor. Desde entonces la bandera fue adoptada como el símbolo oficial de Dinamarca y aún hoy perdura inalterada.


¿Dónde comer en Tallin?

Uno de los lugares mejor valorados en Tripadvisor para comer en la ciudad es la taberna "Ill Draakon", situada al lado del Ayuntamiento y que ofrece diferentes platos locales a precios muy económicos en un local que emula una taberna medieval, con la única luz que desprenden las velas que hay en el local. Puedes ver su carta (y precios) pinchando AQUÍ. Probé los pasteles de carne y manzana así como la sopa de carne de alce, quedando bastante saciado y satisfecho. Es por eso que lo recomiendo como un lugar que no hay que perderse. En su contra, que te medio obligan a dar propina.

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