Múnich, el corazón de Baviera


Sede del Oktoberfest desde el año 1810, Múnich tiene mucho que ofrecer al visitante más allá de su exquisita cerveza. La capital de Baviera, así como toda la región en general, son un importante enclave industrial, siendo la región más rica del próspero estado alemán. La ciudad fue duramente castigada durante la Segunda Guerra Mundial. Fue uno de los bastiones del nazismo y el bombardeo de 1944 dejó gran parte de la localidad (un 42% según estimaciones) arrasada. En 1972 fue sede de los Juegos Olímpicos y también fue una de las sedes de la Copa Mundial de Fútbol de 2006.

El aeropuerto de la ciudad está situado a unos 40 km a las afueras de la ciudad y el billete de tren es, a fecha de hoy, el más caro que he tenido que pagar para desplazarme del aeropuerto al centro de la ciudad que visito. 11,6€ por trayecto, ¡ni en Suiza!. El billete se compra en máquinas expendedoras y aceptan tanto tarjeta como efectivo. En los trenes alemanes es muy probable que pasen revisores, así que mejor no te la juegues. La compañía de tren es S-Bahn y está debidamente señalizado en el aeropuerto cómo llegar hasta las vías. Las líneas que van hacia Múnich son la S1 y la S8 y tardan unos 40 minutos en realizar el trayecto. Ambas paran en las principales estaciones de la ciudad: Múnich HBF (estación central), Marienplatz, Karlsplatz e Isartor (pulsa aquí para ver el mapa).

Múnich desde St. Peter's Church

La principal atracción de la capital de Baviera es la Iglesia de St. Peter's. Y no es por su interior, si no por la torre que permite obtener la mejor vista panorámica de la ciudad. El ticket tiene un coste de 2€ para estudiantes y 3€ para el público adulto general y toda la subida ha de hacerse a pie. Una vez arriba puedes dar una vuelta de 360 grados, no sólo obteniendo una vista magnífica del Ayuntamiento, la Catedral y Marienplatz, sino también de otras iglesias y catedrales muniquenses cuyas torres sobresalen en el skyline de la ciudad.



Las puertas de Múnich: Karlstor, Sendlinger e Isar Gate

Los tres accesos al centro son estas tres puertas que se conservan desde que la ciudad, en la época medieval, estaba completamente amurallada. En el siglo XVIII las murallas fueron demolidas para permitir la expansión de la urbe pero las puertas quedaron intactas.




Iglesia de San Pablo

Esta iglesia católica posee la segunda torre más alta de la ciudad, tan sólo por detrás de la Catedral de Múnich. Sufrió severos desperfectos durante la Segunda Guerra Mundial al impactar varias bombas en sus aledaños.



Teatro Nacional


Una ciudad conservadora: Theatinerkirche y St. Michaels

El carácter conservador de la región se deja entrever en la gran cantidad de iglesias que hay repartidas a lo largo de la ciudad, a cada cual más ornamentada y grande. Theatinerkirche es una iglesia católica del siglo XVII, mientras que St. Michaels es reformista y su construcción data del siglo XVI. En su interior permanecen los cuerpos de algunos reyes alemanes.




Catedral de Múnich

La Catedral de Nuestra Señora de Múnich es uno de los edificios más fotografiados y sus dos torres dominan el cielo muniqués gracias a una orden del consistorio que prohíbe cualquier edificación de más de 100 metros.



Los parques de Múnich

Hay numerosas áreas verdes a lo largo de toda la ciudad. Los parques más importantes son el Jardín Inglés, al norte, donde decenas de patos campan a sus anchas, el Parque Flaucher y el Parque de Nymphenburg.




La ciudad de noche



Qué no te puedes perder en tu visita a Múnich

Además del centro histórico de la ciudad, no puedes dejar de ir al castillo de Neuschwanstein, en la cercana población de Füssen. Si quieres leer mi experiencia en este castillo de ensueño, pulsa AQUÍ.

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