Tallin, la joya del mar báltico

  • Descubre los mejores lugares a visitar en la ciudad de Tallin así como la mejor forma de llegar en transporte público desde el aeropuerto al centro.

Aunque casi medio millón de habitantes residen en la capital de Estonia, la impresión cuando te encuentras cara a cara con su cuidado casco histórico es que te hallas ante un pueblo cuya esencia medieval perdura enfrascada por sus imponentes murallas. La configuración de la misma no se entiende sin su historia de invasiones. La ciudad ha pertenecido a daneses, alemanes o suecos pero la etapa que verdaderamente marcó su devenir fue la ocupación soviética, bajo la cual se experimentó una época de bonanza económica y crecimiento demográfico, lo que se plasma no sólo en la arquitectura de muchos de sus edificios sino también en el hecho de que el 36% de la población actual se defina como rusa.


La primera referencia sobre la ciudad data del año 1154, cuando s nombrada Qualeveni por un geógrafo árabe. Los daneses la renombraron como Revle tras ocuparla en 1219, aunque popularmente, entre sus habitantes, se la empezó a conocer como Taani linn, o lo que es lo mismo, "ciudad danesa", que es el nombre que finalmente se ha impuesto.


En 1284 la ciudad se incorpora a la Liga Hanseática, y se empieza a fortificar dada su importancia estratégica a orillas del Mar Báltico. De dicha época es la muralla, que actualmente se conserva en perfecto estado. Tras varios siglos de prosperidad y progreso económico, la ciudad es ocupada por el reino de Suecia, aunque tras la Gran Guerra del Norte (1700-1721) entre los reyes Vasa de Suecia y el imperio Ruso la ciudad es entregada a los Zares, posesión que mantendrían hasta la Primera Guerra Mundial.


Durante tantos años de dominio ruso se produjo un intercambio poblacional entre los pobladores de origen alemán que llegaron a la ciudad durante la época Hanseática, que la fueron abandonando, por población rusa y de otros lugares de Estonia. Es lo que se conoce como 'rusificación'. Tras la Segunda Guerra Mundial, el país es anexionado a la Unión Soviética, iniciándose el periodo de mayor crecimiento poblacional y económico de su historia, hasta que en 1991, tras la caída de la URSS, Tallin se convierte en la capital del nuevo estado independiente.


(todas las fotografías mostradas a continuación han sido realizadas por mí y se encuentran geolocalizadas, de tal modo que haciendo click en las mismas accederás a la ubicación exacta desde dónde fueron tomadas)


Lugares a visitar

Los miradores de Tallin: Patkuli y Kohtuotsa

La ciudad cuenta con dos miradores desde donde se obtienen las mejores vistas del centro histórico y que, además, son gratuitos: Patkuli y Kohtuotsa. Desde el primero de ellos se observa tanto el casco histórico como las murallas del oeste de la ciudad, mientras que desde el segundo se obtiene una mejor vista del núcleo central de la misma.

Catedral de Alejandro Nevski

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, su construcción se remonta a la época de dominación rusa y es por ello que durante años se meditó sobre su demolición. Posee la cúpula más grande de entre todas las catedrales ortodoxas del mundo. La entrada a su interior es gratuita.

Plaza del Ayuntamiento

El alma de la ciudad se encuentra en esta plaza, lugar de celebración de fiestas populares, mercados al aire libre y conciertos como el que tenía lugar el día que visitamos la ciudad. El Ayuntamiento se encuentra en la cara sur de la plaza y acceder al mismo tiene un coste de 5 euros. La visita hace un recorrido itinerante por la historia del país. Personalmente creo que es prescindible. También puede accederse a la torre por 3 euros aunque las vistas desde la misma son parecidas a las que puedes obtener gratuitamente desde los miradores que he mencionado al inicio del post.

La muralla de Tallin

La fortificación de la ciudad fue realizada en época de dominio teutón y actualmente se conserva en casi su totalidad. Es posible recorrer un tramo de la misma por 3 euros. El acceso se sitúa en la calle Vana-Viru, cerca de la puerta "Viru", antiguamente uno de los accesos a la ciudad y que actualmente mantiene sus dos torres, no así su puerta.


Jardín de los Reyes de Dinamarca

En este lugar es donde, siempre según la leyenda, cayó del cielo una bandera durante la invasión danesa de la ciudad que favoreció a las fuerzas del Rey Valdemar II y decantó la contienda a su favor. Desde entonces la bandera fue adoptada como el símbolo oficial de Dinamarca y aún hoy perdura inalterada.


Cómo llegar desde el aeropuerto Lennart Meri al centro

La mejor forma de llegar desde el aeropuerto al centro es mediante el tranvía, que parte de la terminal cada 10 minutos aproximadamente de lunes a domingo. El último parte del aeropuerto a las 00.45 horas, mientras que el primero sale a las 5.07h, por lo que si tu vuelo llega de madrugada esta opción no estará disponible. El ticket lo puedes adquirir directamente al conductor (2 euros) o reservarlo anticipadamente online, por un precio de 1 euro (visita la web oficial del servicio pulsando AQUÍ).


Otra de las opciones es el autobus, que tiene el mismo precio (2 euros). La línea que conecta el aeropuerto con el centro es la número 2, con destino 'Reisisadam'. La frecuencia de paso es de 15 minutos de lunes a domingo y la duración del trayecto es de unos 15 minutos. El ticket puedes adquirirlo directamente al conductor o bien en las máquinas de autoventa de la estación. Este servicio, al menos a fecha de mi visita, tampoco funciona por la noche, motivo por el cual me tuve que decantar por coger un 'Uber', opción bastante más económica que los taxis convencionales (en mi caso pagamos 3,50 euros por el trayecto de Uber hasta el centro).


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